En medio del consabido secretismo, crecen las especulaciones y las ‘inversiones’ en las casas de apuestas sobre quién y cómo será el ‘elegido’: progresista, conservador, dogmático, europeo, norteamericano, asiático o un segundo latinoamericano.
Extraoficialmente se dice que hay un consenso de que no será un revolucionario como el argentino Jorge Bergoglio, que planteó un pontificado de reformas, enfocado en los pobres y en las periferias del mundo, y que enfrentó resistencias dentro de la Iglesia.
«Un pastor cercano a la vida real de la gente», indicó la minuta de la reunión de los cardenales de este lunes. «Debe estar presente, ser cercano, capaz de ser puente y guía».
Estos encuentros se realizan casi a diario desde que Francisco murió hace dos semanas y en ellas los purpurados comparten puntos de vista sobre las prioridades de la Iglesia de cara al cónclave.
Con representantes de 70 países, este cónclave será el más internacional de la historia. Francisco creó la mayoría de los cardenalatos que votan ahora a su sucesor, muchos vienen de la «periferia» del mundo, lejos de Europa e históricamente marginada por la Iglesia en Roma.
«Lo que hago es mirar, escuchar, ver gente que viene de Mongolia, que trabaja en la Curia, que está con los más pobres en América Latina, en África, es muy bonito», dijo a periodistas el cardenal chileno Fernando Chomalí.
El portavoz del Vaticano, Matteo Bruni, informó que todos los electores están en Roma, las ceremonias, protocolos y rituales listos para que desde este miércoles a las 10 de la mañana (3 a.m. hora de Colombia) se cumpla el encierro en la Capilla Sixtina, donde a diario realizarán cuatro votaciones, con excepción del primero que tendrá solo una.
Mientras, decenas de miles de personas en la plaza San Pedro y millones por televisión mantendrán la mirada fija en la pequeña chimenea instalada en el tejado del majestuoso edificio a la espera de noticias.
El humo negro anunciará que no hay consenso y que habrá otra votación; el humo blanco, «Habemus papam» y el grito de júbilo de los fieles en todo el mundo.
Algunos cardenales han señalado que en esta ocasión el cónclave podría durar tres días. Otros, no obstante, creen que necesitarán mucho más tiempo para negociar, encontrar un punto medio que una a «bergoglistas» y conservadores, y permita que un nombre alcance los 89 votos necesarios para elegir al titular del trono de San Pedro.
Tres los italianos Pietro Parolin, Matteo Zuppy y Pierbattista Pizzaballa; el maltés Mario Grech, el arzobispo de Marsella Jean-Marc Aveline y el filipino Luis Antonio Tagle, son algunos de los nombres que emergen como papables, aunque famoso es el dicho en Roma de que «quien entra papa al cónclave sale cardenal».
La expectativa es grande en el mundo, no sólo católico, por la elección papal que abrirá un capítulo más en la Iglesia Católica.




